


Así que sí, Savasana es realmente difícil, ya que tenemos que desobedecer o ignorar esa voz inconsciente que nos dice que “hagamos”, desatender un mandato de la infancia y de la sociedad que, al ser inconsciente, es poderoso. Savasana es un acto de rebeldía y a la vez de profunda autoestima y amor. Savasana es un derecho y un placer, un “parar” para después “hacer” de una manera más productiva.
¿Y cómo se hace Savasana?

Empieza tumbándote boca arriba en el suelo o dentro de tu hamaca y busca que en tu postura haya:
Simetría, porque es una postura que nos ayuda a estar neutros tanto física como mentalmente y a restablecer simetrías perdidas.
Cuando practiques Savasana observa y siente que los dos lados de tu cuerpo están en una posición simétrica y que la cabeza no cae hacia los lados.
Apertura, física y/o mental.
Cuando te tumbes en el suelo, separa los brazos del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba, separa las piernas al menos el ancho de las caderas y deja que los hombros caigan hacia el suelo permitiendo la apertura del pecho.
Abre la mente a cualquier sensación que percibas.
Especialmente en la hamaca notarás el leve balanceo, la suspensión, el estar en el aire, flotando al ritmo de tu respiración.
Recogimiento. Con Savasana en la hamaca tendrás una sensación física diferente, un contraste que complementa en un perfecto equilibrio al Savasana en tierra. Aquí cobra protagonismo la contención por la fuerza de la tela, tensada por nuestro propio peso, en un abrazo suave pero firme, en una vuelta simbólica al útero, si quieres abrir la mente a recuerdos de tu origen.
En el suelo, tu Savasana proporciona una experiencia de recogimiento más mental. Mientras tu postura física es abierta, tu mente es la que puede recogerse y dirigirse a tu experiencia interior.

Entrega el peso del cuerpo a la tierra o a la tela. Adapta tu cuerpo a la superficie de reposo.
Entrega tu mente, ponla al servicio de la experiencia y recorre el cuerpo relajándolo y liberando.
Consciencia, dirige la atención mental a tu respiración, y a la forma que tiene tu cuerpo de moverse y reaccionar a su ritmo. Es una delicia observar como el cuerpo se relaja… parece que el tiempo se detiene con cada inhalación, con cada exhalación.
Aceptación, de lo que se siente, de lo que es. Savasana significa Postura del Cadáver, aceptar la vida y la muerte como inevitables y valiosos.
Permiso. No olvides ese puntito de rebeldía: Sí, estoy aquí, aprendiendo y practicando el arte de no hacer nada, practicando estar y ser, sin culpa y con entrega.
Ten en cuenta la otra cara de la moneda, cuando sólo nos permitimos dormir, que no es sinónimo de relajar. Es necesario darnos permiso para relajar sin llegar a perder la maravillosa conexión mente y cuerpo.
¿Y por qué la tradición de practicarla al principio y al final de la sadhana/práctica?
Savasana, al principio de la sesión de yoga es como preparar la tierra para la siembra y al final de la sesión es como recoger el fruto de lo sembrado.
Te invito a probar. Comprueba por ti mismo sus múltiples beneficios sobre la mente y el cuerpo. Reeeelaaaaax
Montse Lominchar
Dibujos cortesía de “El rastrillo de Anuskita”